• Jorge D. Froimovici

Escrituración

Actualizado: 21 de nov de 2019

La sociedad tal como la conocemos, está basada en la célula de la familia, con hijos, e

incluso a veces hasta con la suegra. Lo que muchas veces obviamos es tener en orden el

lugar donde vivimos.

Con esto me refiero al peligro que puede resultar de no llegar a tener el título o escritura de

nuestra propiedad.

En muchas ocasiones efectuamos la compra de nuestro hogar a través de un Boleto de

Compra – Venta, o bien con recibos y al entregarnos la posesión con las llaves del inmueble

creemos que el trámite ya está concluído. Lamentablemente no es así. Debemos instar a

quién nos vende el inmueble a que nos entregue la correspondiente escritura.

En muchos casos dejamos las sucesiones sin terminar, no las inscribimos en el registro o lo

dejamos todo sin concluir. Cuando algo tan importante queda a medio hacer, corremos con

diferentes peligros.

Si el Dueño anterior posee una deuda, pueden tomar como garantía de dicha obligación la

propiedad. ¿Por qué ? por el simple hecho de que aún se encuentra en patrimonio del

dueño anterior. Esto nos despojaría de cualquier derecho sobre el inmueble, tirando por la

borda todo el sacrificio realizado para adquirirlo.

Otro de los peligros que afrontamos con esta situación es que el dueño de la propiedad

puede partir con el Señor y que aparezcan nuevos herederos, que también pudieran tener

deudas que garantizan con ese mismo inmueble, sin perjuicio de los costos que conllevan la

realización de la sucesión que usted deberá realizar respecto de la persona que le vendió la

propiedad y usted no escrituró oportunamente.

Por tales razones le aconsejamos que Construya sobre la Roca, sobre bases firmes y no

sobre la arena, tal como nos enseña la biblia:

BIBLIA REINA VALERA

S. Mateo 7:24-27 RVR1960

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre

prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron

vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.

Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre

insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron

vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.


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